Ya no hay tragaluces por aquí. Todo es un pretexto. Ven y pruébame, con tu cara de juez y tu boca que no traga luz.
lluvia
domingo, 31 de julio de 2011
Cómo quitarse un tornillo
Antes de irte da las gracias, recuerda que es despedida, y marcha. Toda marcha necesita un grato recuerdo. Fue bueno ver el relámpago a una velocidad infinita, —pero no olvides que es un relámpago— entonces se desdibuja en el cielo, con la velocidad exacta; así como este evento. Fue bueno ver el relámpago caer y saber que no se quedaría, que se iría como se van los demás relámpagos; todos en una marcha infinita, dejando su luz inmediata, para poder recordar que acaba de haber un relámpago. Ver su delicada caída, su sonido, su equilibrio, su final. Se ha desdibujado el relámpago, también se ha agotado la luz infinita. ¿Qué más quieres? ¿Un cielo dónde estamparnos? Mejor sácate el tornillo de la cabeza, déjalo rodar en un nuevo agujero. La marcha es lo divino, formar un nuevo relámpago, nuevas nubes, nuevos espacios. Saber que en la otra colina también se forman relámpagos… Saber que un rayo no se repite.
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