Ya no hay tragaluces por aquí. Todo es un pretexto. Ven y pruébame, con tu cara de juez y tu boca que no traga luz.
lluvia
domingo, 31 de julio de 2011
Cómo quitarse un tornillo
Antes de irte da las gracias, recuerda que es despedida, y marcha. Toda marcha necesita un grato recuerdo. Fue bueno ver el relámpago a una velocidad infinita, —pero no olvides que es un relámpago— entonces se desdibuja en el cielo, con la velocidad exacta; así como este evento. Fue bueno ver el relámpago caer y saber que no se quedaría, que se iría como se van los demás relámpagos; todos en una marcha infinita, dejando su luz inmediata, para poder recordar que acaba de haber un relámpago. Ver su delicada caída, su sonido, su equilibrio, su final. Se ha desdibujado el relámpago, también se ha agotado la luz infinita. ¿Qué más quieres? ¿Un cielo dónde estamparnos? Mejor sácate el tornillo de la cabeza, déjalo rodar en un nuevo agujero. La marcha es lo divino, formar un nuevo relámpago, nuevas nubes, nuevos espacios. Saber que en la otra colina también se forman relámpagos… Saber que un rayo no se repite.
sábado, 30 de julio de 2011
Claveles Blancos
Tal vez cada calle del pueblo tenga la misma porción de hojas secas esperando ser barridas, tal vez cada porción de hojas secas tengan su propia barrendera y tal vez cada barrendera tenga sus propios motivos. La calle que lleva al mercado es una de las más concurridas; decenas de personas transitan por ella todos los días: van y viene del mercado, a veces con la proximidad de la lluvia y a veces con la anticipación de los rayos del sol. Los vendedores ambulantes son los señores del tiempo. Uno de ellos, por ejemplo, anuncia las seis y veintitrés de la mañana todos los días, tan solo con el sonido de su silbato, sin decir alguna palabra, sin la intención de hacerlo; silba y pedalea ofreciendo café. Martha lo espera (sin querer hacerlo) todas las mañanas y aunque no le compra café, se vale de su reloj silbato para saber que es momento de salir a la calle a barrer las hojas secas. Ella ve el barrer las hojas secas como algo muy terapéutico, sin querer hacerlo, ha podido usar los oficios de la casa y la ida al mercado como sedante. Luego de barrer las hojas secas de la calle, pone sus manos sobre la punta del palo de la escoba, una sobre la otra, y apoya su mentón sobre las manos; en esa posición consigue relajar su cuerpo. Observa por largo rato la colina (colina cargada de recuerdos), hasta que es interrumpida por la vendedora de flores, quien suele pasar entre seis y cincuenta, y siete de la mañana, cada domingo. Todos los domingos desde hace catorce años, compra un ramo de claveles blancos, entra a casa, retira los claveles marchitos, limpia el florero y pone los nuevos junto al cofre.
Martha es una vieja costurera que ha conseguido un bloque de vida para vivirla con la rigidez natural de la absurda rutina. Martha es Martha cofre, Martha ramo de claveles blancos que pone cada domingo, Martha muerta en vida y en costumbre, Martha atardecer tejiendo, Martha soledad confusa. Ha vivido sola desde hace diez años, cuando sus hijos la dejaron escapar del tiempo para perderse entre la cordura de la escoba, del trapero, de la radio vieja, de las agujas de croché y los vestidos negros. Su corazón tiene vestido de luto desde hace catorce años, lo guarda en el cofre donde también guarda el osario de su difunto esposo.
miércoles, 27 de julio de 2011
Cómo tragarla
—¿Cómo empezó?
—Es confuso doctor… No sé en que punto puedo introducirme y extraer de las profundidades del misterio, esa cosa hecha letras y palabras difíciles; no sé cómo empezar. ¿Ve? Todo es confuso. En la noche fastidia.
Supongo que empezó cuando se iba; viajaba a Estocolmo, llevaba una gran maleta marrón que me advertía de mala gana todo el tiempo que dejaría de verla. Aquí es cuando suelen llegar las lágrimas. A veces pienso que siempre ha vivido en mí; que nunca se irá.
—¿Qué siente?
—Siento que ella esta en mi boca. Siento su sabor en mi paladar (créame que ese es el sabor); siento su forma, la palpo con mi lengua, a veces pelea, a veces juega. De vez en cuando canta (también es su propio canto). La tengo en mi boca; todos los días la siento; en las noches fastidia. Pero le juro que yo no la puse ahí. ¿Qué hago?
—En las noches, cuando la sienta rondar su paladar, háblele, dígale que se vaya.
—No me deja hablar, no me permite ni siquiera suspirar. Yo solo la siento; luego se acomoda en mi tráquea y duerme; duerme profundamente.
—Para tragarla es necesario tomar mucho líquido. Sirva un vaso de agua, doble la cabeza hacia arriba, mire hacia el cielo y deposite el agua en su boca. No cierre los ojos, no tenga miedo, no haga mala cara. Escriba en un papel un poema: Cósmico conducto de letras que pueden referir una fisiológica deportación. Ponga el papel en su boca y mastíquelo hasta que se haga digerible. Consúmalo. Ella bajará enseguida, será digerida y posiblemente será parte de su sangre.
—¿Cuál es el riesgo?
—Que llegue al corazón…
martes, 26 de julio de 2011
Cómo encender un cigarrillo
Una guitarra, un salero y migas de pan. Un pobre y sucio ambiente alumbrado por rayos tenues luz de luna. Ayer fue un festivo incalculable que nunca volverá. Su dios puede ser un dios agradecido, pero él lo rechaza, como rechaza las prostitutas luego de un orgasmo tribal, con su laconismo emocional y su vida laica.
Agarre con los dos dedos el objeto, llévelo a la boca, apriete suavemente el filtro con los labios. Seguramente ha obtenido una sensación de inconformidad. Llevarse un cigarrillo a la boca es muy fácil, pero intente desprenderlo de ahí; una masa de nada lo asegura a su boca, lo amarra para darle firmeza. El cigarrillo ahora es un trozo de usted, un pedacito de piel y hueso que le sale de los labios para convertirse en ceniza. Un apéndice.
Acto seguido, tome el encendedor y llévelo justo delante del cigarrillo, mírelo fijamente esperando que un pequeño hilo de fuego salga de él para reventar su pasividad. Accione el mecanismo y obtendrá un botón naranja en la punta; botón naranja que despide finos trazos de humo y se desdibujan a medida que suben. Suba con ellos. Desdibújese en la sensación de la primera bocanada de humo recorriendo su garganta, llegando a sus pulmones y saliendo por nariz y boca (a veces con figuritas poéticas: un círculo, una flecha o una cascada)
Ya tiene encendida una parte de usted, una fiel maquinita que le inyecta su esencia y le escarba la suya. Una lúgubre combinación de boca y colilla. Ya ha aportado a su estética, ya se ha maquillado de fumador. El cigarrillo no es lo que se fuma: se fuma una gana de ritual, una tonta ilusión, una quema mínima de ataxia.
Toma la guitarra y continua su composición, tal vez el cigarrillo en la boca le aproxime la inspiración, el humo gira en torno a las manos que rasgan la guitarra. Aunque las notas musicales y el sonido de los acordes salen intoxicados de nicotina, suenan muy bien, suenan precisos. La tenue luz cae, le golpea el rostro, golpea la guitarra y pasa a través del humo. Ayer ha sido festivo y su dios no volverá.
miércoles, 20 de julio de 2011
Cómo Nombrar
Comience a la expectativa del escritor, titúlese a sí misma como de costumbre, como lo hace el escritor… notará la boca seca y esa sensación de entender la cintura de un relato, luego le vendrán las ganas de besar la parte intima de ese cuerpo de letras; asegúrese de no cristalizar los sentimientos (estos son buenos en aquellos) auto-elijase como propicia y digna de escribir, mendigue un trozo de idea (la mendicidad es mejor que la compra de una idea).
Concluya: Un cuerpo de letras, consanguíneo de un relato surrealista y medio kilo de dialéctica. Module su vocabulario antes de escribir el titulo. Oblíguese a pensar en el escritor y no lo saque de la mente, converse con él y entreténgale las ansias. Busque la afinidad entre el relato y su autor, sobre todo si de afines tienen la rareza de una gama de suspiros. Ignórele las palmas de las manos y convóquele los dedos.
Haga trisas las imágenes, despida al escritor, despida el cuerpo y el deseo: ya tiene un sentimiento. Escriba las palabras que tiene en el cerebro, bajo el puente que conecta el corazón con el espejo.
martes, 19 de julio de 2011
Cómo Tolerar la Lactosa
Es probable que la lactosa te fastidie el ánimo, que intente cambiártelo. La lactosa es esa química volátil que surge luego de una visita sorpresa a casa de Raquel; tantos elementos juntos, arribando a casa de la agotada Raquel. La lactosa es ese cuerpo invisible que rodea el ambiente luego de un: “¿Qué haces aquí?” Las nubes estaban grises y a punto de caer, él la miraba a través de la puerta medio abierta, con ganas de seguir y tomar un poco de café; ella, por el contrario, quería que se marchara de inmediato. La lactosa es intolerable en esa situación.
Tolerar la lactosa es fácil:
Opta por hacer un agujero en tu puerta y dejar que se canse de timbrar.
Opta por un identificador de llamadas y un plan B.
Opta por los anti-recuerdos, el alcohol de sobremesa y la desintoxicación.
Opta por el masaje muscular y la taza de café con poca leche.
Optar y seguir optando; siempre se debe optar, más cuando la lactosa es esa química suprema que está ahí en esos momentos donde poco se quiere vivir. Él seguía viéndola a través de la puerta medio abierta con las nubes a punto de caer; el silencio debía agotarse en cualquier momento, deflagrándose con la química volátil, produciendo un estallido destructor (alguien tendría que llorar) Sin embargo, ella no soportó y su puerta fue un lactífero que dejó pasar al sujeto y la poca gana de charlar.
domingo, 17 de julio de 2011
MegaTulia
Canta, baila, chifla y ríe
También tiene amores y pasiones
Romances ocultos y perdidas de la noción del tiempo
Hijos, hijas y fortunas.
Chismes, angustias y temores.
Megatulia tiene vida.
La amo por ser mujer.
miércoles, 13 de julio de 2011
Análisis de carácter formicidae
Tú eres la hormiga:
Evolucionaste en el cretáceo, entre árboles y dinosaurios; te crees la reina y me pones de obrero; tu vida es un puto agujero y a veces tienes veneno; eres mimética, colectivista e invasora.
Asocial
Asocial
Soy asocial porque combina con mi Jean: Roto, sucio, marranero y regalado.
Mi Jean combina con mis zapatos: Sucios, viejos y baratos.
Mis zapatos combinan con mi camiseta: Gris, vieja y decolorada.
Mi camiseta combina con mi personalidad: Apática, libertaria y progresiva.
martes, 12 de julio de 2011
Para acabar con el juicio de dios
Donde huele a mierda huele a ser. El hombre bien habría podido no defecar, no abrir nunca el bolsillo anal, pero escogió cagar como habría podido escoger la vida en lugar de consentir en vivir muerto. Puesto que para no defecar, habría tenido que consentir en no ser, pero no pudo resolverse a perder el ser, es decir a morir en vida. Hay en el ser algo particularmente tentador para el hombre y ese algo es justamente LA MIERDA.
Antonin Artaud, Pour en finir avec le jugement de dieu, 1947
Luego, antes de...
Hubo un mundo antes de este. Tuvo que haberlo. Con él se extinguieron tantas cosas que ahora no hay en nuestro mundo.
En el mundo de antes los hombres eran mujeres y las mujeres eran hombres. Todos transexuales. Un mundo andante entre una estética amoral, bajo la gracia de un amor sin cultos y una libertad sin límites. Las mujeres (hombres) se esmeraban por mejorar su apariencia, aportaban a la ciencia y ofrecían su ternura; los hombres (mujeres) se esmeraban por reafirmar su fuerza (no siempre física) aportaban a la ciencia y al arte y en ultimas siendo mujeres ofrecían una ternura disfrazada.
lunes, 11 de julio de 2011
ARTE POÉTICA Juan Manuel Roca
Hay un poema de Jacques Prevert en palabras que es una lección de la paciencia en el arte, de tino para darle más importancia a la mano que borra, que es minimalista, que a la mano que escribe, que es expansiva. Pero sobre todo es un elogio a la libertad que funciona por negación: Hay que conocer la jaula para apreciar el viento.
PARA HACER EL RETRATO DE UN PÁJARO
Pintar primero una jaula
con la puerta abierta
pintar después algo bonito
algo simple, algo bello,
algo útil para el pájaro.
Apoyar después la tela contra un árbol
En un jardín en un soto
o en un bosque esconderse tras el árbol
Sin decir nada, sin moverse
A veces el pájaro llega enseguida
Pero puede tardar años
antes de decidirse.
No hay que desanimarse
Hay que esperar
Esperar si es necesario durante años
La celeridad o la tardanza
En la llegada del pájaro
No tiene nada que ver
Con la calidad del cuadro.
Cuando el pájaro llega, si llega
observar el más profundo silencio
esperar que el pájaro entre en la jaula
y una vez que haya entrado
cerrar suavemente la puerta con el pincel.
Después borrar uno a uno todos los barrotes
cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro.
Hacer acto seguido, el retrato del árbol,
escogiendo la rama más bella para el pájaro,
Pintar también el verde follaje
Y la frescura del viento,
El polvillo del sol
y el ruido de los bichos de la hierva en el calor estival
y después esperar
que el pájaro se decida a cantar.
Si el pájaro no canta, mala señal,
Señal de que el cuadro es malo,
Pero si canta es buena señal,
Señal de que podéis firmar.
Entonces arrancadle delicadamente
una pluma al pájaro
Y escribid vuestro nombre
En un ángulo del cuadro.
Traducción de Juan José Ceselli
ALIMENTOS
Quiero que todo campesino de mi reino pueda comer pollo todos los domingos; dijo Enrique IV de Inglaterra. Pero mañoso como era, no quiso recordarle a sus vasallos que para un rey en materia de alimentos, todos los días son domingo.
sábado, 9 de julio de 2011
Después de los hongos, poema refrigerado.
Te regalo una flor.
No, mejor te regalo un hongo
Y en vez de maldiciones, te doy muecas.
Eres lo malo que hay entre lo bueno de una amapola
Te doy un ramo de raíces de palmera
Mi fotografía sin mi rostro y una canción sin melodía.
¿Qué no te daría yo?
Cerveza y Cigarrillos, también.
Te doy la ironía de la ironía de mi ironía
Porque ahí es donde yo te pienso
Yo que no pienso en los eventos desafortunados.
No, mejor te regalo un hongo
Y en vez de maldiciones, te doy muecas.
Eres lo malo que hay entre lo bueno de una amapola
Te doy un ramo de raíces de palmera
Mi fotografía sin mi rostro y una canción sin melodía.
¿Qué no te daría yo?
Cerveza y Cigarrillos, también.
Te doy la ironía de la ironía de mi ironía
Porque ahí es donde yo te pienso
Yo que no pienso en los eventos desafortunados.
viernes, 8 de julio de 2011
Pijao
Guerra. Guerrero. Pija. Cara al sol y mano dando golpes en la cara. Cara a la luna y mano dando caricia.
Pueblo. Fuga. Lengua. Caminos de caminos y caminantes entre el olvido. Caminante cara al sol y a la luna.
Etnia. Raza. Cultura. Hijos de hijos sin historia. Por eso: Mano. Golpe. Camino.
Pueblo. Fuga. Lengua. Caminos de caminos y caminantes entre el olvido. Caminante cara al sol y a la luna.
Etnia. Raza. Cultura. Hijos de hijos sin historia. Por eso: Mano. Golpe. Camino.
Tijera
El bombillo sigue despidiendo la inútil luz moribunda, los cuerpos yacen en la cama, hastiados uno del otro; consiguieron volar, ella pudo hacerlo; volar por primera vez, pero ahora va cayendo. ¡Pronto! Tijera él se ha dormido, concluye tu producción artística, déjale el recuerdo seco de tu boca, de tus manos, de tus piernas. Déjale algo. Tijera convertida en tijera, se sienta frente al espejo, empuña las dos manos y estira sus dedos índice y corazón, ahora tiene dos tijeras; el café ha estado y el recinto con olor lujurioso se mescla de café. Con ambas tijeras corta su cabello, ahora más de cinco centímetros, ahora los mechones son largos y caen al suelo. Se levanta, corta las cortinas, corta la ropa del sujeto, le corta todo el cabello crespo, lo guarda en su bolso y por ultimo, sin bacilos, agarra su mano derecha y le corta —como para que nunca vuelva a señalar— el dedo índice. Original de...
jueves, 7 de julio de 2011
Mari
Si fueras roja, necesariamente tendría que usarte con torniquete.
Y mis viajes tal vez no serían a la luna; serían a Marte.
Mi pipa tendría un símbolo revolucionario
Y mis ojos… igual de rojos.
Instrucciones para dar cuerda al reloj
Allá en el fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus pequeños rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa. Julio Cortazar
Vampirismo
Tu sangre es tu sangre, lo sé muy bien. Pero qué lindo adorna una copa; con qué belleza se mezcla con la fábula de esta negra noche y… más tarde será también mi sangre. Cómo si tú fueras mía, sabiendo con exactitud que soy tan tuyo como el brillo es de la copa. Así de firme. Abstengámonos: No te puedo dar mi sangre, aunque es tuya, yo la necesito; y si tú me das la tuya, mañana será una mala noche, porque no estarás tú para que me acompañes en la pesadilla, ni en las calles o los bares. La mitología de las ratas es un problema de retorica; un poco de método y un poco de praxis. Aunque no podamos darnos sangre, podemos ocultar lo de las ratas.
Roja y negra
Quisiera que fueras una moneda sin denominación, precisamente para que no seas del todo moneda. Una moneda de una sola cara pero con dos colores; un color anarquista y un color socialista. Quisiera que fueras redonda como la redondez de la unidad, que fueras valiosa, más que el oro; pero que no fueras canjeable, como son las monedas y mucho menos sirvas para comprar. Quiero que seas una moneda libertaria que sirva para luchar.
La cámara Vieja
Nuestra relación es una vieja cámara de fotos. Nosotros somos la fotografía a blanco y negro: Tú eres el negro y yo el blanco; la pared de donde cuelga la fotografía es nuestra casa y la biblioteca es el marco. Qué ridículo. Lo más ridículo de todo es la imagen. La imagen (lo que componemos en ella) es una puta pileta. La cámara vieja (nuestra relación) tomó una fotografía (nos parió) a una pileta desocupada con un par de monedas de cobre. La fotografía reposa en una pared sin pintura con un marco de madera (valioso) y que no se te olvide que tu eres el negro y yo soy el blanco.
Cadencia Soluble
A través del vidrio se proyectaban las luces con formas de peces del mismo color, pero peces de distintos tipos, quizá de mar, quizá de rio, quizá de lago o quizá de acuario. No había acuarios y ella no los conocía, nunca había visto uno, lo demás quedaba en su torpe imaginación. Los peces nadaban contra la pared a medida que ella movía la lámpara de izquierda a derecha. Entonces era una pecera de concreto color rosa, que albergaba cinco peces de luz. Fueron las diez de la noche y fue el momento de dormir y los peces se extinguieron cuando apagó la lámpara. Pidió a su mamá un acuario y recibió una negación habitual quedándole claro que era suficiente con haber recibido una lámpara nueva. A la media hora de haberse ido mamá, entro papá un poco aturdido, quizá por los tragos, y con voz tierna saludó a la pequeña. Ella en su cama y bajo la protección de una cobija de lana lo saludó; él muy amablemente dejo caer en la boca de su hija un enorme beso alcoholizado. Después metió a empujones su ser masculino inagotable por el sexo de la niña, de la forma más sutil y delicada con la que se puede tratar a una pequeña. Él, su padre, envenenaba de lujuria el joven cuerpo de su hija por tercera vez.
Pasó la noche en vela procurando no dejar caer sobre la almohada la inútil lagrima que asomó desde que se fue papá, gota que no quería soltar por miedo a perder el liquido que papá muy amablemente había dejado entre sus piernas como muestra del amor que le tenia. La madurez infantil de la pequeña se convirtió en un esfuerzo por aguantar ese dolor agudo que quedaba entre sus piernas. Papá era todo un buen papá, entregando el instinto propio del humano a su hija, saciaba su codicia sexual, codicia que no agotaba con las putas que veía, ni con su mujer. Papá es un papá amoroso, decía la única hija de once años de un señor bastardo y sucio.
No fue solo esa tercera vez, pasaron varios años en los que papá todo cariño, entregaba disque lo mejor de sí.
A los quince años, la niña comprendió que no era amor lo que papá dejaba entre sus piernas cada domingo; era un líquido traidor, bastardo y sucio de cada semana en que necesitaba saciar su codicia sexual. Todo estaba hecho y desgastado, ya no había futuro más que lamentarse de tener un ser llamado padre que la usó. Por lo pronto buscar una salida procurando acabar de raíz con el mal. Supo entonces que no hay forma de dejar de mirar hacia atrás, porque atrás y adelante son la misma cosa; un adelante es un atrás que se repite entre la eternidad, bajo ciertos cambios de la vida superficial. Fue el momento de escapar, pero solo hay dos salidas: la muerte y la inhumanidad. Simplemente fue por la que tuvo a su alcance, siendo ésta una pastilla liberal.
2tone
Mi genio libertario chocó contra usted. ¿Recuerda? Era de mañana y estábamos en el clímax de la manifestación; lancé una piedra y golpeó a un policía, luego corrí. Entre la gente y gracias a un megáfono, escuché su voz. Me gustó, lo confieso. Yo fui el que le pasó la botella de agua, aunque usted no me vio. Después me conoció y mi genio libertario chocó contra usted. Así de simple, parece que me hubiera golpeado en la cabeza, porque ya no la puedo sacar de ahí y… sin embargo mi genio libertario chocó contra usted y ahora se pasea por ahí con tanta libertad, con esa Fred Perry y con esas ganas de two tone.
No pienses mal
Regálame tu ojo; necesito recolectar cosas como esa para ponerlas entre mi tazón de sopa. No pienses mal; no me creas un cerdo, yo solo soy un asno que quiere un ojo, cuando puede tener tus senos. Con un ojo puedo hacer maravillas (nada oscuro) puedo caminar erguido y con la ufania de tener la propiedad de tu ojo; puedo distraerme con facilidad para perderme entre tu pupila color miel; pasear tu cornea por mis labios buscandole algun sabor agridulce (porque tu eres la agridulce). No pienses que soy un sucio enfermo, yo solo soy un loco untado de barro. Lo que no haría con tu ojo, sería usarlo para ver, porque entonces me vería tal y como tú me ves.
¿Qué cómo lo haría?
¿Qué cómo lo haría?
Brevemente…
Es muy sencillo; eres mi fiel amante, mi mariposa negra (precisamente tienes los números del chance en la espalda) eres petróleo dulce, mi cielo. Suelo observarte en las mañanas, antes de que despiertes, suelo pensar que eres bella. Sexy. Y ahora me preguntas ¿Cómo lo haría? Brevemente, obviamente, pensando que eres todo lo que tengo (eso es completamente cierto) y que no voy a perderte; mas en la noche cuando se confunda contigo y las palabras dulces se pierdan entre el silencio y solo tu voz adolorida susurre a mi oído comprenderás este amor sin belleza. ¿Ves? Brevemente.
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