lluvia

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jueves, 7 de julio de 2011

Vampirismo


Tu sangre es tu sangre, lo sé muy bien. Pero qué lindo adorna una copa; con qué belleza se mezcla con la fábula de esta negra noche y… más tarde será también mi sangre. Cómo si tú fueras mía, sabiendo con exactitud que soy tan tuyo como el brillo es de la copa. Así de firme. Abstengámonos: No te puedo dar mi sangre, aunque es tuya, yo la necesito; y si tú me das la tuya, mañana será una mala noche, porque no estarás tú para que me acompañes en la pesadilla, ni en las calles o los bares. La mitología de las ratas es un problema de retorica; un poco de método y un poco de praxis. Aunque no podamos darnos sangre, podemos ocultar lo de las ratas.

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