lluvia

lluvia

martes, 26 de julio de 2011

Cómo encender un cigarrillo





     Una guitarra, un salero y migas de pan. Un pobre y sucio ambiente alumbrado por rayos tenues luz de luna. Ayer fue un festivo incalculable que nunca volverá. Su dios puede ser un dios agradecido, pero él lo rechaza, como rechaza las prostitutas luego de un orgasmo tribal, con su laconismo emocional y su vida laica.

     Agarre con los dos dedos el objeto, llévelo a la boca, apriete suavemente el filtro con los labios. Seguramente ha obtenido una sensación de inconformidad. Llevarse un cigarrillo a la boca es muy fácil, pero intente desprenderlo de ahí; una masa de nada lo asegura a su boca, lo amarra para darle firmeza. El cigarrillo ahora es un trozo de usted, un pedacito de piel y hueso que le sale de los labios para convertirse en ceniza. Un apéndice.
     Acto seguido, tome el encendedor y llévelo justo delante del cigarrillo, mírelo fijamente esperando que un pequeño hilo de fuego salga de él para reventar su pasividad. Accione el mecanismo y obtendrá un botón naranja en la punta; botón naranja que despide finos trazos de humo y se desdibujan a medida que suben. Suba con ellos. Desdibújese en la sensación de la primera bocanada de humo recorriendo su garganta, llegando a sus pulmones y saliendo por nariz y boca (a veces con figuritas poéticas: un círculo, una flecha o una cascada)
     Ya tiene encendida una parte de usted, una fiel maquinita que le inyecta su esencia y le escarba la suya. Una lúgubre combinación de boca y colilla. Ya ha aportado a su estética, ya se ha maquillado de fumador. El cigarrillo no es lo que se fuma: se fuma una gana de ritual, una tonta ilusión, una quema mínima de ataxia.

     Toma la guitarra y continua su composición, tal vez el cigarrillo en la boca le aproxime la inspiración, el humo gira en torno a las manos que rasgan la guitarra. Aunque las notas musicales y el sonido de los acordes salen intoxicados de nicotina, suenan muy bien, suenan precisos. La tenue luz cae, le golpea el rostro, golpea la guitarra y pasa a través del humo. Ayer ha sido festivo y su dios no volverá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario