Ya no hay tragaluces por aquí. Todo es un pretexto. Ven y pruébame, con tu cara de juez y tu boca que no traga luz.
lluvia
martes, 12 de julio de 2011
Para acabar con el juicio de dios
Donde huele a mierda huele a ser. El hombre bien habría podido no defecar, no abrir nunca el bolsillo anal, pero escogió cagar como habría podido escoger la vida en lugar de consentir en vivir muerto. Puesto que para no defecar, habría tenido que consentir en no ser, pero no pudo resolverse a perder el ser, es decir a morir en vida. Hay en el ser algo particularmente tentador para el hombre y ese algo es justamente LA MIERDA.
Antonin Artaud, Pour en finir avec le jugement de dieu, 1947
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