Virginia toca el piano de forma fenomenal; lo hace con discreción y frivolidad. Sin embargo su mejor actividad y la que más le ocupa el tiempo libre es mirar zapatos. Si vieran qué buena actividad la de Virginia; usted entenderá que ve zapatos en almacenes de zapatos, pero se trata de ver los zapatos de los demás, esos que no son suyos y no lo serán, esos que fueron elegidos con gusto y voluntad, que salieron de un almacén nuevísimos y han envejecido paulatinamente al caminar.
Virginia los ve pasar en cualquier punto de la ciudad y se libera de cualquier pensamiento; se desentiende de los demás. Pocos le gustan. Conoce todas las marcas y modelos. Cuando uno de tantos que ve le gusta, sube lentamente su mirada y detalla la composición del personaje que los posee. Hoy vio una pareja de zapatos: los zapatos masculinos eran una botas working class pertenecientes a un skinhead, los zapatos femeninos eran unas botas dr martens rojas pertenecientes a una skingirl. Más adelante vio unas pantuflas de goma, estas pertenecían a un sujeto con pantalón azul, camiseta gris y un libro le tapaba la cabeza; el libro se titulaba antología poética. Esos zapatos raros de goma, que distorsionan el traje, esperaban el autobús. En este instante Virginia lee en la biblioteca. De la pared blanca del fondo en donde están los libros de poesía sobresalen unas pantuflas de goma y un jean azul. Virginia aun no se atreve a ir hasta allá.
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