Ya no hay tragaluces por aquí. Todo es un pretexto. Ven y pruébame, con tu cara de juez y tu boca que no traga luz.
lluvia
lunes, 26 de septiembre de 2011
El día en el que el ojo soltó la primera lagrima
Quiero creer que esa megatontería puede ser cierta, como si las megacrisis y los megaolvidos se sustrajeran, y como si de esa sustracción se exterminaran los megamotivos. Leónidas ha dicho que por fin pudo olvidarla; tonto como es, no sabe que una burbuja no se hace burbuja con el soplo. Poca cosa. Leónidas ingenuo, cree que los cronopios y los famas le visitaran un día para hablar del megaamor, y le endulzarán el oído con sus frases de esperanza y sobreprotección. Mientras ella, firmemente está en mi casa, en mi cuarto, durmiendo en mi cama, fatigada del sexo y las caricias. Leónidas no es lo importante, Leónidas es el preaviso que me advierte que un día yo seré el Leónidas imbécil con las megacrisis. Quiero creer que esta burbuja, no será pasajera.
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