Voy a untar de veneno mis dientes y luego morderé todas las cosas del mundo, menos a ti, para que veas como se siente no estar envenenado de mí, así como tú endulzaste todas las aguas del mundo menos de las que yo bebo. Así el jazz, el teatro y los recitales de poesía envenenados de mí no te serán perfectos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario