lluvia

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sábado, 10 de septiembre de 2011

Cadáver de Pájaro


El despertar es esa costumbre, el bostezo un agujero negro y lo que se disponía a hacer: finiquitar las páginas que no tuvieron lectura. Anochece en las nubes como las gotas quedadas y se duerme sin sueño, solo por dormirse. Despertó como de costumbre, con el mismo agujero negro y con la idea fatídica; desdobló sus rodillas y sacudió sus brazos doblados en forma de alas. Vio que el polluelo recién salía de su cascarón y sin bacilo, con la punta del pie, lo arrojo del nido construido en la punta de un árbol de cerezo, en el que habían amanecido los dos. Se acurrucó de nuevo en el nido y pudo dormir sin importarle que el cadáver del pájaro estuviera en el suelo. Lo ridículo de todo, es que ella aun lo quiere.

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