Que tengo amor en el cerebro, me dicen. Que el bichito esotérico del amor se me metió por el oído, me dicen. Que mis pensamientos son esa cosa inútil y basta que no llega a la cabeza, me dicen. Que las flores del florero se marchitan y la canción se acaba, me dicen, las bromistas del siglo XXI, a la madrugada.
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