Ya no hay tragaluces por aquí. Todo es un pretexto. Ven y pruébame, con tu cara de juez y tu boca que no traga luz.
lluvia
domingo, 7 de agosto de 2011
Comamos Cadáver
Hace unas semanas un romántico poeta se hizo juez de nuestra relación. Tú lo supiste. Estuvo presente en nuestras peleas; nos observaba en todo momento: a la hora del café, del sexo… ¡del sexo! Se le ocurrió escribirnos un poema y juzgar nuestra conducta y por eso lo maté. Tuve que darle un tiro en su corazón de poeta. Ahora mismo está en el sótano. Podríamos comerlo.
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