No busco público, ni aprobación, ni supuestos espectadores, interpelo a la reacción de los asistentes. Los epato de algún modo.
Ya no hay tragaluces por aquí. Todo es un pretexto. Ven y pruébame, con tu cara de juez y tu boca que no traga luz.
lluvia
miércoles, 10 de agosto de 2011
martes, 9 de agosto de 2011
ESTA NOCHE
Me lambo cada acción,
Cada palabra, cada sentimiento
Que logre inmiscuirse, esta noche,
En la aventura de blues
Que tú y yo tendremos.
Me cago en cada distracción,
En cada involuntaria pausa,
En cada sorda espera
Que logre inmiscuirse, esta noche,
En la bestialidad de cama
Que tú y yo tendremos.
Me importa un bledo
Cada retoque, Cada sinsabor obtuso
Cada fecha pasada
Cada recuerdo contuso
Que logre inmiscuirse, esta noche,
En la conciencia de vino tinto
Que tú y yo tendremos.
Me importa mucho
Cada contacto, cada gesto
Cada arpegio, cada fuego
Y cada sorbo impuro
Que logre inmiscuirse, esta noche,
En el paroxismo rítmico
Qué tú y yo tendremos.
domingo, 7 de agosto de 2011
Comamos Cadáver
Hace unas semanas un romántico poeta se hizo juez de nuestra relación. Tú lo supiste. Estuvo presente en nuestras peleas; nos observaba en todo momento: a la hora del café, del sexo… ¡del sexo! Se le ocurrió escribirnos un poema y juzgar nuestra conducta y por eso lo maté. Tuve que darle un tiro en su corazón de poeta. Ahora mismo está en el sótano. Podríamos comerlo.
Caos
Existes más allá del caos, más allá del punto en el que la curva se vuelve peligrosa. Hoy por hoy las cosas malas tienen un néctar delicioso. No tan abajo, pero siempre en el abismo, haces de mi vida un lucro indefinido.
jueves, 4 de agosto de 2011
Compostura
Antes de irte, vete
Y llévate tus cicatrices
Después podrás irte.
Antes de volver, vuelve
Y tráeme la dramaturgia
Que hemos compuesto
Después podrás volver.
Antes de hablar, habla
Y déjame el vocablo exquisito.
Pero por favor,
Antes de pensar, no pienses
Así será elocuente
La trama de esta novelesca tragedia.
Así seremos compostura.
Y llévate tus cicatrices
Después podrás irte.
Antes de volver, vuelve
Y tráeme la dramaturgia
Que hemos compuesto
Después podrás volver.
Antes de hablar, habla
Y déjame el vocablo exquisito.
Pero por favor,
Antes de pensar, no pienses
Así será elocuente
La trama de esta novelesca tragedia.
Así seremos compostura.
miércoles, 3 de agosto de 2011
Cómo enfrascarse
Se enfrasca cada vez que su novia se comporta de forma anormal ante él. Los espejos en las paredes del restaurante son un sinsentido total. No es común cubrir las paredes con espejos. Ese día el pollo había estado temprano, la lluvia pervertía las calles con su frescura y los paraguas poco servían ¡qué inutilidad! Los paraguas son mecánicamente hostiles; cubren muy bien medio cuerpo, pero ceden los pies a la lluvia; en relación con un resguardo de tipo restaurante de clase media baja, es preferible el pollo recién hecho y el consomé sin aroma, color y sabor. Ambos decidieron el pollo fresco, la ensalada sospechosa y (obviamente) el espagueti viejo, porque era eso o elegir frijol. Era su primera vez en un restaurante de esa calaña. La lluvia no cesaba de pervertir las calles con su frescura y los paraguas hostiles eran curiosos botones de diferentes colores que se movían de derecha a izquierda y de izquierda a derecha. Desde ese lugar podían ver la calle, la lluvia y a lo lejos, la avenida central. Esperaban a que les sirvieran el almuerzo. Un poco por cretino y tal vez un poco por conflicto, el hombre de la mesa de atrás le ofreció un breve guiño a ella. Curiosamente la complicidad de los espejos no amparó la circunstancia y los dos lados le ofrecieron a él toda la acción. De inmediato la observó a ella. Sutilmente ella bajó la cabeza y sin soltar sonrisa o cara de desprecio o enfado, arremetió con una mirada impactante a la cajita de las servilletas; la tomó y empezó a jugar con ella. Tuvo que quitársela de la mano para poder tener su atención y sin pronunciar alguna palabra, él, el hombre enfrascado en un frasquito invisible que se llama como se pronuncia el fastidio, atisbó una sonrisa tardía en el rostro de la mujer.
lunes, 1 de agosto de 2011
Fuego al juego
Las mujeres deberían elegir los hombres ruleta rusa. Hombres cuya vida sea un revolver con un solo cartucho, un solo tiro de emociones. Un juego difícil. De ese modo el melodrama se hace adictivo. Ellas podrían resolver, con el gatillo, una noche mágica. Los hombres ruleta rusa viven del misterio, del panorama clandestino y la cajita de sorpresas. Cargan siempre un único cartucho que se deba detonar en el momento justo. El gatillo bien podría bacilar al elegir la recamara correcta, produciendo una emoción magnifica.
Margarita consiguió su hombre ruleta rusa y jugó a su juego macabro muchas veces. Pudo darse un par de tiros, consiguiendo vivir de una manera mas abierta; pudo alcanzar el proyectil sentimental, pudo también, vivir en la variable. Pero no consiguió detonar un cartucho, ese se quedó guardado en algún bolsillo.
Una mujer me mostro hace unos cuantos meses, un poema recitado en una película:
No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!...
Tal vez Girondo fue un hombre ruleta rusa. Ella no deja de inspirarme relatos y poemas. Tengo una mochila; en ella cargo el cartucho que no pudo detonar. Lo he grabado con la siguiente frase: Aun se puede detonar.
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