lluvia

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domingo, 8 de abril de 2012

Etérea



Qué hacer ante una mujer que en cualquier momento deja caer su velo invisible, se desnuda y te desnuda, aunque sigan vestidos, y te lleva al orgasmo con solo mirarte. Cómo superas esas pupilas que acarician, esos poros que respiran calurosamente a unos metros de distancia. Cómo evitar tener sexo con los cadáveres de los orgasmos pasados. La caricia es el arte supremo que vuela como cometa buscando su nube, que baja como gota buscando su charco. Cómo decirle que no a una mujer que no hace nada más que intuir una dupla del sexo, una soledad inexistente o una caricia lejana que vuela hasta alcanzar el cuello. Cómo dejar de estar tan cerca, si su radio magnético atrae a los cuerpos y los ahoga entre pechos, piernas y cabello. Cómo no caer en su boca, ser digerido mientras te tiembla todo el cuerpo y te sientes complacido. Entonces eres nuevamente parido, luego de haber muerto en sus ojos, y ves la luz, la mentira que es la luna en el agua, ves que estas separado de ella, con las ropas tibias y no hay nada más que un hastío en el cuerpo.

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