lluvia

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sábado, 21 de enero de 2012

Sin caer


Vio pasar una estrella fugaz y pidió un deseo, algo sencillo, un querer volar. La noche se le presentaba tan magnífica que lo único deseable en ese momento era compartir la noche del sur, rosando las nubes, acariciando la luna. El deseo se le cumplió de inmediato, empezó a sentir cómo se desprendía de la hierba y al momento de sentirse en el aire, cayó. No quiso volar, solo de pensar que podía caer.

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