lluvia

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martes, 20 de diciembre de 2011

Luces de Navidad



     Las luces de navidad son la sensación en estos días de lluvia y tragedia. Aquí en la ciudad, los niños se agolpan alrededor del barco gigante incandescente y colorido que los atrapa en el anhelo del más allá de la luz. El parque principal siempre ha sido objeto de diversos alumbrados; este año el gran barco y los mitológicos peces se roban todas las miradas, sin embargo cada rincón del parque, cada rama de cada árbol carga un cable de lucecitas de colores. Hace unos días, el alcalde decidió continuar el alumbrado por la calle principal que atraviesa el parque, justo hasta llegar a la alcaldía. Al lado de la alcaldía hay lo que por muchos años fue un teatro, pero que con la quiebra, el paso del tiempo y las migraciones felinas, se ha convertido en el hogar de cantidad de gatos, insectos y uno que otro habitante de la calle. Justamente “el compa” —como es apodado por los comerciantes del sector— es un viejo que reside, desde hace varios años, en el anden de aquel teatro antiguo.
     El jueves pasado, mientras el compa buscaba en las húmedas calles de la ciudad algún bocado que le disimulara el hambre, la administración pública hacía su trabajo, instalando en la fachada del teatro las luces de navidad. Bombillas y bombillitos con forma de campanas, muñecos de nieve, renos y viejos de barba blanca y presencia norteamericana, alumbraban sin cesar. Intermitentes y amenazantes se mostraron ante el compa segándolo con la repentina desilusión que lo invadía, así como lo invadió la navidad. El compa lanzó un breve suspiro al aire y se llenó de motivos, sus reclamos no tenían propiedad, pero era necesario alegar. El jefe de la instalación lo atendió con una mirada repulsiva. El compa entendió. Esa noche las luces de navidad alumbraron incansables hasta el amanecer, el viejo no pudo dormir; se tuvo que marchar.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

.Fuego

El que muere en el fuego, tiene la fortuna de conocer la llama más allá de la llama y el calor del calor: esa intimidad del fuego donde nos encontramos y nos quemamos tan juntos y tan ardientes que la muerte es lenta como la fortuna de merecerla y agotarla en la braza y la ceniza. Ahora la chispa y la levedad confluyen en el microsegundo, en el microrelato y a veces en el microbus cuando te veo llegar cansada pero con ganas de morir en el fuego.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Íntima

Ella tiene la capacidad de eliminar las externalidades y concentrarse en la intimidad del acto, del ser, de la nada; me gustaba verla llena de gracia mientras le sacaba gusto al aplauso, yo sabia que le gustaba, no por el sonido de las palmas y el alago, sino por la intimidad cóncava tan pura que formaban las manos, construyendo su realidad en los instantes que duraban los golpes. Ahora su sueño es de morfina, su dolor llega a los rincones donde ansiosa espera el ángel de la muerte. Su caricia ya no es caricia.

L. M.

sábado, 3 de diciembre de 2011

En la cama me enseñaste que odiarte no sirve de nada...
     Mañana voy a odiarte con más precisión

Pausa

Anoche estuvimos ausentes mientras más nos juntábamos, como si de eso se tratará el campo de batalla en que tú recibes mi fusil íntimo y la dupla del orgasmo. Más allá del alcance de mis dedos y las sabanas está la llegada del cliché nocturno y la película, a pocas horas de la mano que apaga la lámpara, a pocos metros de la copa, a poco tiempo de que el sueño venza la gana de no separar los cuerpos. Ahora no sé como superar la argucia, la noble pausa de la vida diaria, el olor de la lujuria o reconocer que el sexo es un anexo.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Cómo recurrir al olvido


En ningún lugar le enseñarán a olvidarla, eso es algo que tiene que aprender y afrontar por sí solo. El bibliotecario le dijo, la noche que fue llorando y mojado por los kilómetros de lluvia que soportó, que lo mejor era que se alejara de ella y se tomara tres días de reposo haciendo la siguiente terapia: El primer día, deshacerse de todos los objetos que le recuerden menos uno, el cual le servirá para el ejercicio del siguiente día. El día dos, tomará el objeto, asumiendo que es ella, e inventará un motivo que le haga insultarla y odiarla, convenciéndose de su presencia. Para que al tercer día pueda prenderle fuego y festejar mientras la consumen las llamas. En definitiva, todo su rol se hará cenizas y el rencor se extinguirá. El bibliotecario no tuvo en cuenta un detalle: Ella es el mismísimo fuego, y por más que él se deshaga de todas esas cosas y deje tan solo el peluche llamado Charly, éste, que es ella, quien es una antorcha humana, se avivará y se volverá inapagable. El pobre hombre no sabe como olvidarla; ha pasado una semana desde que habló con el bibliotecario. Charly lleva dos días dentro de un balde de agua.