Antes de conseguir la soñadora
Busca un proyecto de mujer: un complique real que te absorba la gana. Procura ocultarte el resto detrás de las manos y oprimir los ojos hasta que duela. Rómpete las fauces con la bola blanca de billar y salta de queja en queja hasta que la bruma se te salga por los poros. Respira paz antes de la guerra, respira un poco antes de hablar con ella. Preguntan cómo uno puede ser soñado por otro. La intención es lo de menos, quizá lo importante es robar pantalla en el sueño y satisfacerse al poder intervenir en un sueño. Ser soñado antes de poder rendirse en sueños es un triunfo y un premio. Se mofan de cualquier sueño, se exaltan cuando alguien es soñado.
Conseguir la soñadora
Busca una mujer que te quiera —que idiotez— basta con madurar un modelo de mujer, ponerlo entre el periódico de un tal milenio. Después de madurar el modelo sácalo del periódico y rebánalo con tu risa, muéstrale entre la boca que te ufanas de tener un pedazo de gracia bajo una silla. Busca un contador de bolsillo y cuéntale las culpas, arráncaselas una a una y sécale los límites (esto es importante si se quiere evitar una pesadilla).
Instrucciones para ser soñado
Busca entre la vasija de arcilla un puñado de aire y ponla a dormir respirándolo. Duerme junto a ella. Despierta antes que ella en la madrugada e introduce tu dedo índice entre su ombligo, gíralo hacia la derecha y bésale la frente.
A la siguiente noche repite el mismo ejercicio. Hazlo por diez noches. En la noche numero once, arrópale la cara con tus manos heladas. Es importante dejar que respire, es importante besarla. Después del beso será un terrón de azúcar y será el momento de arrojarla entre el café de la mañana.
En la noche numero doce escríbele un poema, ofrécele una canción pasajera, dale un pétalo de magia o una sonrisa sincera. Lo importante es dar un detalle sin esferas. Esa misma noche serás soñado por ella.
Estúpido solo por serlo. Recuerden abrir la boca mientras se duerme, para poder salir luego del sueño…
Ganancias
Las ganancias suelen ser externas. Tal vez un tonto premio, tal vez macabro sosiego. Se gana un peldaño, una viga en la planta baja de un recuerdo. Se entiende por moda o se sumerge en el fango del pensamiento. Nadar es probable cuando la ganancia es una laguna de misterio. Ser soñado por alguien (mujer) es torpemente adictivo, solo si se invierte en arrullos y se domina el bostezo. Otra ganancia es conseguir un nuevo sueño, un carrusel de fama y torpeza, un ridículo plan de almohada.
Perdidas
La primera perdida es precisamente de sueño. Perderás el aliento y mantendrás despierto. Dormirás al silencio, caducaran tus parpados y olvidarás sin remedio.
La segunda perdida trata de un premio. Ganaras perdiendo el recuerdo, motivaras los diálogos con el afán de un pretexto y lo olvidaras después sabiendo que fue cierto, pero ahora es cuestión de no recordar un recuerdo.
Las otras perdidas serán síntomas de zapatos, creerás que la cabeza se te estallará de a poco, te morderás la lengua, te oprimirás los pulmones con tus aletas (te saldrán aletas)
Las aletas
Si se consigue ser soñado, se consigue un lago en el patio del cerebro. Como es obligación nadar en él, pronto te saldrán aletas. Las aletas son unas pequeñas discrepancias para nadar por el agua de la obsesión. A veces son de color naranja a veces solo son negras. El color importa cuando las aletas son naranjas por aquello de ser un payaso. Si solo son negras estas posiblemente salvado de ser un pedazo de piedra que se queda estancada entre el lago del cerebro, pretendiendo ser soñado por alguien que una vez fue solo un modelo.
Me encanta!
ResponderEliminar